miércoles, 13 de agosto de 2014





BUENOS MODALES Y REGLAS DE URBANIDAD.

DEBERES PARA CON NUESTROS SEMEJANTES


"No podríamos llenar cumplidamente el supremo deber de amar a Dios, sin amar también a los demás hombres, que son como nosotros, creaturas suyas, descendiantes de unos mismos padres y redimidos todos en una misma cruz; y este amor sublime, que toma el divino sentimiento de la caridad cristiana, es el fundamento de todos los deberes que tenemos para con nuestros semejantes, así como es la base de las más eminentes virtudes sociales." [...]

"Busquemos, pués, en la caridad cristiana la fuente de todas las virtudes sociales: pensemos siempre que no es posible amar a Dios sin amar también al hombre, que es su creatura predilecta, y que la perfección de este amor está en la beneficencia y en el perdón a nuestros enemigos; y veámos en la práctica de estos deberes, no solo el cumplimiento del mandato divino, sino el más poderoso medio de conservar el orden de las sociedades, encamina´ndolas a los altos fines de la creación, y de alcanzar la tranquilidad y la dicha que nos es dado gozar en este mundo"

Tomado de: Manual de Carreño. "Urbanidad y buenas maneras" de Manuel Antonio Carreño.

MANUEL ANTONIO CARREÑO MUÑOZ (BIOGRAFÍA)
Manuel Antonio Carreño Muñoz nació en Caracas, Venezuela en el año 1812, fue Músico, 
pedagogo y diplomático venezolano, falleció en París, Francia el 4 de septiembre de 1874). 
Alcanzó durante su vida, gran preponderancia particularmente en el ámbito de la diplomacia
y la pedagogía, fundando el prestigioso Colegio Roscio, además de servir como traductor 
de las obras: Catecismo razonado, histórico y dogmático del abate Thériou, y la Introducción
al método para estudiar la lengua latina de J.L. Burnouf. No obstante, fue en 1853, con la
publicación de su Manual de Urbanidad y Buenas Costumbres, que pasaría a la historia con
el sobrenombre de «Manual de Carreño», un escrito centenario, que enseña y adiestra al 
individuo en el manejo de las buenas costumbres, fundamental para la educación de 
decenas de generaciones y reeditado en numerosas ocasiones. Fue Ministro de Relaciones 
Exteriores y Ministro de Hacienda de Venezuela, pero tras su renuncia a este último, a causa 
de la Guerra Federal, sale del país, viviendo en Nueva York y luego en París, donde fallece.

Ahora recordemos algunas reglas básicas de cortesía y respeto hacia las demás personas.




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 Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.
(Mateo 7:12)





EL BUEN USO DE NUESTRAS PALABRAS






LO QUE DICE DIOS EN SU PALABRA ACERCA DE NUESTRAS PALABRAS Y NUESTRA FORMA DE HABLAR.






Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.
(Mateo 12:36)



En las muchas palabras no falta pecado;
Mas el que refrena sus labios es prudente.
(Proverbs 10:19)




No digan indecencias ni tonterías ni vulgaridades, porque estas cosas no convienen; más bien alaben a Dios. 
(Efesios 5:4)


 Su conversación debe ser siempre agradable y de buen gusto, y deben saber también cómo contestar a cada uno.
(Colosenses 4:6)



Evita palabrerías mundanas y vacías, porque los que hablan así, se hunden cada vez más en la maldad  y su enseñanza se extiende como un cáncer. 
(2 Timoteo 2:16)





 Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre.
(Mateo 15:18)